DAVID G. TORRES




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Shana Moulton: Tener almorranas es cool

Revista Artiga, núm. 28, abril 2016

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En los últimos cuatro o cinco años el Palais de Tokio de París no ha parado de crecer. Quizá es el único centro de arte europeo que parece vivir tiempos boyantes, como si no le afectase esa la tristeza económica que rodea al mundo del arte más apartado del gran mercado americano. En cada visita descubres nuevos espacios, ganados en el piso de abajo y en el sótano. El recorrido se alarga entre múltiples exposiciones, con la sensación de que te has perdido algo o que has llegado demasiado pronto o demasiado tarde ya que siempre hay alguna exposición en montaje o desmontaje. Han pasado quince años desde su inauguración, pero aquel propósito de que el centro de arte se asemejase a un zoco no se ha diluido, al contrario.

Así entre las propuestas de Jean-Michel Alberola, a medio camino entre lo conceptual y un humor herméticamente frenchy, o de Babi Badalov, un joven artista que proviene del graffity y que muestra carteles y telas con ánimo de denuncia, y desfiles de la semana de la moda de París, destacaba la propuesta de Shana Moulton: pop, festiva, burlesca, bordeando lo escatológico y saltando por las cuestiones de género.

Instalación, vídeos, esculturas... con joyas de Swarovski, anuncios de bífidus activo con Shakira de protagonista, obsesión por la urología y el tránsito intestinal, vestidos con flotadores en el culo para facilitar el padecimiento de hemorroides. El trabajo de Shana Moulton es un auténtica batidora de reciclaje de la cultura de masas. En la tradición pop más gamberra, ese reciclaje es sin prejuicios: es crítico y festivo, celebrativo y dramático.

Shana Moulton ha inventado un alter-ego, Cyntia, que es la protagonista de sus vídeos y para la que la instalación entera es una espacie de altar. En Cyntia se reflejan todas las obsesiones de Shana Moulton: las cuestiones de género, la preocupación por la salud, el consumismo, la obsesión por la construcción de la propia imagen... Todo ello a través del culo, Swarovski y el bífidus activo. Para ella inventa esos vestidos que incluyen un flotador para hacer más llevadero y acorde a la moda el padecimiento en secreto que provocan las hemorroides (y mientras por el Palais de Tokio pululaban auténticos esqueletos humanos con zapatos que superan presupuestos de muchos proyectos culturales y que atendían a un desfile de la semana de la moda de París).

¿Cómo ser sexy con almorranas? ¿cómo afrontar el feminismo desde la cultura pop? Frente al humor de juegos de palabras tan francés de Jean-Michel Alberola, lo de Shana Moulton es un soplo de aire fresco: humor soez pero disfrazado de cosa pop. Y, lo mejor, sin un atisbo de moralidad: es tan celebrativa como crítica. Eso es lo que tiene el humor inteligente

http://www.artiga.cat/artiga/ARTIGA28.pdf


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