Algunas observaciones de índole discursivo y conceptual a
partir de tres vídeos de João Onofre
Una de las características del arte es su
carácter discursivo. En primer lugar, porque tiene que ver
con el hecho de que crea discurso o, en otras palabras, que se sujeta
en el contenido, que está diciendo algo. Y, en segundo
lugar, porque se plantea en términos de discusión
con el propio arte. Es un argumento recurrente desde el punto de vista
teórico. Desde Arthur Danto cuando señalaba que
todo artista responde a sus contemporáneos y a toda la
historia del arte al mismo tiempo que se impone como reto a los que
vendrán, a Catherine Millet cuando decía que hoy
es imposible seguir pintando sin tener en cuenta a Duchamp, Kosuth o
Weiner. De hecho hasta Clement Greenberg hacía sentar todo
el dogma del formalismo sobre una base discursiva: al fin y al cabo,
según él, el expresionismo abstracto era una
respuesta esencialista a toda la historia de la pintura.
Quizá, justamente el hecho de que una lógica
discursiva asentara toda la teoría formalista
está en el origen de cierto rechazo actual hacia esa segunda
base dialogante sobre la que se define el carácter
discursivo del arte. Así, parece que los argumentos para
refutación de obras porque no tenían en cuenta su
inserción dialogada están en
descrédito, y asistimos en muchas ocasiones a un
renovado formalismo que utiliza la plataforma del arte sin referencias;
formalismo en el sentido más basto del término,
de deleite por la forma. Y, sin embargo, ese carácter
dialogado o discursivo está en la base de las estrategias
conceptuales en arte: por el doble hecho sobre el que se define lo
discursivo, el contenido y el diálogo. El primero es, sin
duda, la base sobre la que se asientan las estrategias conceptuales: el
contenido, la idea, el concepto. Pero el segundo también.
Sólo tres ejemplos de esa lógica discursiva. Al
hacer los readymades Marcel Duchamp declaró que puesto que
los tubos de pintura son objetos manufacturados podemos concluir que
toda pintura es un readymade rectificado, es decir, que el readymade se
propone como un resumen de todo el arte y al mismo tiempo le impone un
reto, un límite (del que todavía no hemos acabado
de salir). Piero Manzoni realizó una escultura que era la
base del mundo, es decir, que convertía en escultura al
mundo entero, con lo que asumía no ya todas las obras
anteriores, sino al mundo. John Baldessary realizó el
vídeo “I'm making art” sólo
unos años después de que Bruce Nauman se
encerrase en su estudio y empezase a filmarse tras haber reflexionado
que dado que era un artista y estaba en su estudio todo lo que
hacía era arte. Baldessary le daba la vuelta en un tono de
mofa recitando a cada movimiento suyo sentado tras la cámara
“I'm making art”.
Justamente Baldessary ha sido una de las referencias que
João Onofre ha utilizado en su obra. Porque toda la historia
de la discursividad del arte viene a cuento de que João
Onofre es un artista que ha insistido especialmente en esa
referencialidad, en una lectura y relectura de las estrategias
conceptuales. Sobre todo en tres vídeos entre los que
aparece la cita a Baldessary.
En 1972 Jonh Baldessari se filmó cantando (desentonando
bastante) las famosas sentencias sobre arte conceptual que Sol Lewitt
escribió en 1969. Baldessary, como en el vídeo
“I'm making art”, daba la vuelta a uno de los
trabajos fundacionales del arte conceptual: en primer lugar, al
“quitar hierro” al cierto tremendismo y seriedad
propias de las sentencias de Sol Lewitt cantándolas; y, en
segundo lugar, al mostrar la distancia que el rigor de Lewitt
imponía ante un viejo anhelo de de inserción del
arte en la vida cotidiana, la distancia frente a un anhelo por incidir
en el público, que ni siquiera se conseguia anular
cantándo en un vídeo. En 2003 João
Onofre grabó el vídeo “Catriona Shaw
sings Baldessari sings Lewitt re-edit Like a Virgin extended
version” en el que una cantante pop interpretaba de nuevo las
sentencias de Sol Lewitt esta vez sobre la melodía de la
famosa canción de Madonna “Like a
virgin”.
La primera estrategia de índole discursivo de
“Catriona Shaw sings Baldessari sings Lewitt re-edit Like a
Virgin extended version” está en la recursividad
del título: no es que Catriona Shaw
canté las sentencias de Sol Lewitt, es que canta las
sentencias cantadas por Baldessary. Así mismo, siguiendo
plenamente la lógica del conceptualismo, el
título funciona como índice: es literalmente una
descripción de lo que es el vídeo. De hecho, en
todo su trabajo João Onofre aplica con literalidad las
estrategias conceptuales: cámara fija,
documentación de una acción o performance y
título descriptivo. También sucede, aunque a
veces de manera más enrevesada, en los títulos de
sus dibujos: “Five words in a line (extended R
version)” o “Core degradation” (las
mismas dos palabras del título rotuladas en
degradación). Pero no se trata de una simple
recuperación de estrategias conceptuales, sino que
João Onofre hace de ellas un útil para revisar
contemporaneamente cuestiones relativas al estaus del arte y los
artistas y llevarlas a su paroxismo. En el vídeo
“Catriona Shaw sings Baldessari sings Lewitt re-edit Like a
Virgin extended version” la desconexión entre
comunicabilidad y sequedad de las “sentences” es
llevada al extremo al usar la música de Madonna, aunque esta
vez bien interpretadas por la cantante. Pero, más
allá, lleva los presupuestos fundacionales del arte
conceptual a un contexto de banalidad: una canción pop,
Madonna... Y en realidad, con ese gesto, lo que pone en evidencia es el
deterioro de los presupuestos conceptuales en arte. De tal manera que
si el vídeo de Baldessari implicaba una ironía
sobre el trabajo de Sol Lewitt, el de João Onofre,
recuperando esa herencia, implica una denuncia hacia la
situación del arte, a su complicidad en la
banalización de la cultura. Una denuncia más
evidente a la vista de los otros dos vídeos que forman una
trilogía de obras filmadas en su estudio.
En “Untitled (Vulture in the Studio)” la
cámara fija retrata las evoluciones de un enorme buitre, de
nuevo en el interior del estudio del artista. Y “Believe
(Levitation in the studio)” muestra como un mago hace el
conocido truco de la levitación de su ayudante, incluido
pasar un aro alrededor de su cuerpo en posición horizontal
aparentemente levitando, también en el estudio de
João Onofre.
En los tres vídeos las referencias conceptuales y
discursivas son obvias: desde aspectos formales (título,
plano fijo), hasta el uso del interor del estudio que, evidentemente,
recoge la referencia de los trabajos de Bruce Nauman a finales de los
sesenta encerrado en su estudio. Pero si para aquel su encierro era una
base para reflexionar sobre los fundamentos de la práctica
artística, en el caso de João Onofre sirve de
punto de partida para reflexionar sobre la situación del
arte y del artista. Además de esa especie de denuncia sobre
la banalidad encubierta en “Catriona Shaw sings Baldessari
sings Lewitt re-edit Like a Virgin extended version”, son
obvias las metáforas sobre el buitre que viene a ocupar el
espacio del artista y del artista como una especie de mago malo de
trucos usados y evidentes.
De hecho, la preocupación sobre el estatus del artista y una
leve mofa sobre la condición de la cultura están
presentes de manera más o menos velada y más o
menos sofisticada en otros trabajos de João Onofre. Para el
vídeo “Untitled (masked tap dancer)”
(2005) insistía en una especulación sobre la idea
cinematográfica de “macguffin”, que ha
usado en diferentes obras, especialmente dibujos.
“Macguffin” es un concepto que Hichkock
utilizó profusamente en sus películas. Se trata
de aquello que organiza toda la trama de la película pero
que en sí no tiene importancia: puede tratarse de un
documento en una película de espias sobre el que gira la
trama, pero que no tiene importancia de que documento exactamente se
trata, de alguna manera sólo es la excusa de la historia.
Así en “Untitled (masked tap dancer)” un
bailarín de claqué atravesaba Lisboa cubierta la
cara con una máscara, eso es el
“macguffin”, podría hacer cualquier otra
cosa no usual. Pero, más allá, el caso es que su
presencia, aunque extraordinaria, no afectaba en nada la vida de los
que se cruzaba y apenas llamaba su atención. Por otra parte,
en el vídeo “Nothing will go wrong”
(2000), en el que un equilibrista encaramado a un semáforo
hace el pino y abre las piernas cada vez que cambia de verde a rojo, ya
insistía en lo estraordinario que pasa desapercibido o,
incluso, en lo estraordinario disfrazado de banal.
Tras “Untitled (Vulture in the Studio)”,
“Believe (Levitation in the studio)” y
“Catriona Shaw sings Baldessari sings Lewitt re-edit Like a
Virgin extended version” y la reflexión sobre el
estado del arte, la cultura y el estatuto del artista que proponen,
basicamente el uso del “macguffin” y el registro de
acciones, que, a pesar de lo estrambóticas, pasan
desapercibidas y carecen de efectividad, vendrían a
desarrollar esa reflexión no muy
halagüeña sobre el papel del arte y el artista en
la sociedad e, incluso, sobre el papel que desde la propia cultura se
está ejerciendo. Y el fondo lo que se destila
ahí, a partir del trabajo de João Onofre, es la
importancia que otorga al arte, precisamente por el trasfondo
crítico de su obra y por la recuperación
insistente de una estrategia discursiva: de nuevo, como contenido y,
pegado a éste, como ejercicio intelectual dialogado.
David G. Torres
Barcelona, diciembre de 2006
www.davidgtorres.net