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Daniel
Chust Peters. |
| El
taller del artista convertido en invernadero, parque infantil,
mueble, casa de muñecas o, en esta ocasión,
recortable.
Paciencia de bricoleur, encerrado en el taller montando
pequeñas
piezas hechas a medida. André Bretón
decía que
el pensamiento se hace en la boca, quizá su lugar
también
esté en las manos. Daniel pasa horas perdido haciendo obras
de
bricoleur, en las que absorto en la actividad manual el pensamiento
viaja, divaga y trabaja más rápido que las manos.
Un
proceso lento, paciente y reflexivo, en el que la cotidianidad del
arte no viene de "estar al día", sino de habitar en
él. Bruce Nauman decía que si él era
un artista
y estaba en su taller todo lo hiciese sería arte, aunque no
hiciese nada. Daniel responde a Nauman de la manera más
sencilla: incluso el propio taller es la obra; lo que hago encerrado
en el taller es hacer de él una obra. Y ofrecer ese espacio
privado del artista al espectador, como un sacrificio lúdico
y
que, de privacidad a privacidad o de calidez a calidez, intenta
recuperar una relación más próxima,
más
clara y más simple con el público, con la obra,
con el
arte. De lo complejo a lo simple y viceversa.
Simplicidad y hermetismo. Siempre el taller hecho y rehecho, interpretado y reinterpretado, como un tablero de ajedrez, un juego en un territorio acotado en el que cada movimiento hace que la partida sea nueva, diferente e igual al mismo tiempo. También de Duchamp (tan artista como jugador de ajedrez) se ha dicho que sólo hizo un cuadro, el desnudo de una joven, pero de cien formas distintas. Daniel ha elegido su espacio de juego (que no es otro que su espacio de juego, el taller), no como solución fácil, sino casi como una dificultad. Alejado del artista esquivo impulsado por la necesidad de lo nuevo y más cercano al paciente corredor de fondo, Daniel trabaja en un espacio cerrado que le exige pensar soluciones distintas e iguales: variaciones sobre un sujeto. Desde ese margen estrecho, desde el sencillo hermetismo de su trabajo, el sentido explota en múltiples interpretaciones, en embites, jugadas y respuestas con las cartas bocarriba, con sus cartas bocarriba; consciente de que un jugador se hace tras muchas partidas y que es necesario esperar, tener paciencia y trabajarse cada apuesta.
David
G. Torres |